Un socio de estudio jurídico te pregunta si el pasante que redactó ese dictamen usando IA en verdad sabe lo que está haciendo, o si simplemente le pegó copiar y pegar a lo primero que le tiró la herramienta. Es una pregunta razonable: en un estudio, lo que se le entrega a un cliente lleva el nombre del estudio detrás, y no alcanza con 'saber usar ChatGPT' de manera informal, aprendido mirando un video suelto en algún momento libre. Hace falta algo que demuestre criterio real, no solo velocidad para redactar rápido. Esa duda se repite cada vez más seguido en los estudios argentinos, a medida que la IA deja de ser una curiosidad y se instala como parte normal del trabajo diario de redacción.
El problema es que hasta ahora no había una forma clara de certificar eso dentro de la profesión. Cada abogado aprendía a su manera, con tutoriales sueltos y prueba y error, y no había una credencial formal que un estudio pudiera pedirle —o financiarle— a su equipo para asegurarse de que la IA se está usando con el criterio que un cliente espera de un profesional del derecho, y no como un atajo sin supervisión.
Qué lanzó Claude en materia de certificaciones
El 23 de julio de 2026, Anthropic lanzó cuatro certificaciones por rol pensadas para las personas que ponen a Claude a trabajar de cara a clientes. Son credenciales formales, no un curso informal: están diseñadas específicamente para quienes usan la herramienta en contextos donde el resultado final lo recibe un cliente, algo que describe exactamente la rutina de un estudio jurídico que redacta contratos, dictámenes o escritos para terceros todos los días.
Para un estudio o una empresa de servicios profesionales, esto abre una posibilidad concreta: pedirle a los abogados del equipo que se certifiquen, o directamente financiarles la certificación, como parte de la formación profesional continua que ya se exige en la profesión —de la misma forma en que hoy se financian posgrados, diplomaturas o cursos de especialización en alguna materia puntual. Para un estudio chico o mediano, que no siempre tiene el presupuesto de un estudio grande para invertir en capacitación formal, contar con una certificación clara y accesible facilita justificar internamente esa inversión frente a los socios.
Por qué le conviene a un estudio jurídico invertir en esto
Más allá del prestigio de tener una credencial nueva, hay razones bien prácticas para que un estudio tome en serio estas certificaciones a la hora de organizar al equipo:
- Da un estándar común dentro del equipo: todos los abogados usan la herramienta con el mismo criterio, en lugar de que cada uno improvise a su manera según lo que aprendió por su cuenta.
- Es un argumento concreto frente a un cliente corporativo que pregunta cómo el estudio garantiza calidad cuando usa IA en su trabajo diario.
- Sirve como criterio objetivo para asignar tareas: quién está certificado para usar Claude en un dictamen que va directo a un cliente, y quién todavía necesita supervisión de un socio.
- Es una credencial que un abogado puede sumar a su perfil profesional, igual que hace hoy con posgrados o cursos de especialización en su currículum.
Cómo empezar a ordenar esto dentro del estudio
No hace falta certificar a todo el equipo el mismo día ni convertir el tema en un proyecto enorme antes de animarse a arrancar. Un camino razonable es empezar de a poco, con pasos concretos que no frenan la operación diaria del estudio:
- Identificá primero a quienes ya usan IA con más frecuencia en su trabajo: los que redactan primeras versiones de contratos, resúmenes de causas o minutas de reuniones.
- Usá la certificación de ese grupo como forma de validar y ordenar algo que, en muchos estudios, ya se viene haciendo de manera desordenada hace tiempo.
- Con ese primer grupo certificado, armá un criterio interno más claro sobre qué documentos pueden salir del estudio con ayuda de IA sin pasar por una revisión extra.
- Definí qué tipo de escritos siempre necesitan el ojo de un socio antes de llegar al cliente, independientemente de quién los haya redactado primero con ayuda de la herramienta.
Día 29 del curso de ArtiLearn: Claude Code y la idea de que la IA también se certifica
En el Día 29 del curso de ArtiLearn se trabaja Claude Code, que permite conectar Claude directamente a tu computadora para tareas más técnicas. Se lo menciona acá como ejemplo de algo que muchos no saben: Claude no es solo una caja de texto para hacer preguntas, es un ecosistema de herramientas con distintos niveles de uso —y ahora también con certificaciones formales por rol—, algo más parecido a un programa de estudios con etapas que a una app suelta que se usa una vez y se olvida.
El curso completo de ArtiLearn está armado justamente para ir mostrando, en 15 minutos por día durante 30 días, la variedad de herramientas y usos que tiene la IA hoy, más allá de lo que la mayoría prueba una sola vez y abandona sin entender todo lo que podría estar aprovechando en su estudio.
Si tu estudio ya está usando IA para el trabajo diario, estas certificaciones son una forma concreta de pasar de 'lo usamos medio a los ponchazos' a tener un criterio formal que podés mostrarle a un cliente sin dudar cuando te pregunte cómo trabajan.